MADRID.- El gobierno español valoró la "contundencia" con la que el presidente Hugo Chávez rechazó cualquier vínculo entre Venezuela y ETA, pero enfatizó que considera veraces los dichos de dos presuntos terroristas del grupo armado vasco respecto de que habían sido adiestrados en el país sudamericano. En este contexto, el opositor Partido Popular (PP) pidió al gobierno retirar el plácet al embajador de Venezuela en España, Isaías Rodríguez, por entender que éste sugirió que la confesión de los dos sospechosos pudo haber sido fruto de torturas por parte de la Guardia Civil.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo que hay "suficientes elementos" para darle "verosimilitud" a la confesión de Xabier Atristain y Juan Carlos Besance, que dijeron que fueron entrenados en el uso de armas y fabricación de explosivos en la selva venezolana entre julio y agosto de 2008. "Pero eso no implica que el gobierno de Chávez tuviera que ver con estos entrenamientos", aclaró. Por el contrario, consideró que las autoridades en Caracas "se están poniendo las pilas" para colaborar con España en la lucha contra ETA, sobre todo desde que en marzo la Audiencia Nacional de Madrid alertó sobre una presunta relación entre el gobierno de Chávez, la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y ETA. Besance y Atristain declararon que fueron instruidos por un funcionario del gobierno de Chávez llamado Arturo Cubillas, al que la Justicia española reclama desde hace años por pertenecer a ETA y estar implicado en seis asesinatos.

Culpa a los medios
Respecto de Cubillas, director adscripto a la Oficina de Administración y Servicios del Ministerio de Agricultura y Tierras de Venezuela, el embajador Rodríguez había dicho que se trata de un cargo de "séptima u octava categoría". Además, que no le consta oficialmente que Cubillas continúe en el cargo. Y debido al revuelo que causó al insinuar que las confesiones fueron resultado de torturas, Rodríguez matizó sus declaraciones. El diplomático había manifestado por la mañana: "aun conscientes de que en estos casos no debe ocurrir la tortura, las amenazas contra seres queridos o bien recompensas para que se pronunciaran en la forma que lo hicieron, Venezuela tiene serias dudas de que estas declaraciones, por falsas y maliciosas de parte de quienes las emitieron, hayan sido totalmente voluntarias". Horas después, aclaró que en ningún momento quiso acusar a España de posibles sobornos o torturas. En un comunicado, señaló que la interpretación hecha por algunos medios fue consecuencia de una descontextualización y manipulación de sus palabras "para tratar de enfrentar a dos gobiernos amigos". (DPA)